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jueves, 10 de diciembre de 2009

CIUDAD VERDE

CIUDAD VERDE



LOS PARQUES URBANOS


Las ciudades crecen al ritmo de la globalización y el contacto con la naturaleza se hace cada vez más distante. Esta carencia del “verde” dentro de la selva de cemento, trata de ser menguada a través de los Parques Urbanos, no solo como una reminiscencia a nuestro pasado de recolectores y cazadores, sino como un pulmón dentro de la ciudad, que mitigue las desastrosas consecuencias de la urbanización.


Todas las ciudades del mundo ostentan zonas verdes de gran extensión dentro de su casco urbano: Manhattan con el Central Park, San Francisco con el Golden Gate Park, Duisburg-Nord Landscape Park, Duisburg-Alemania, Jardín Botánico de Bordeaux, el Parque Metropolitano Guanguiltagua en Quito Ecuador, el parque Katagua en Caracas, Venezuela, o el Simón Bolívar en Bogotá, Colombia, son ejemplos puntuales, sin que su extensión sea la solución para la falta de espacio verde en la ciudad, ni para su interacción social, y en muchos casos aparecen como elementos fraccionadores de la malla urbana, generando aislamientos y bordes urbanos, e incluso sin ser visitados nunca por muchos de los habitantes de la ciudad, ya que no generan atracción hacia la mayoría, sino se hacen excluyentes para un solo grupo social.



FUNCIONES DE LOS PARQUES URBANOS


Los parques urbanos son considerados como parte integral de la estructura urbana, con funciones especificas:
1. Desde de lo ecológico, por su influencia en el microclima, en la conservación de fuentes de agua, flora y fauna.
2. Desde del paisajismo como componente estético del paisaje urbano.
3. Desde lo lúdico como espacio de recreación, ocio, deporte y turismo.
4. Desde lo público como espacio abierto incluyente, de relaciones humanas, convivencia ciudadana, educación y cultura, adquiriendo una función social como espacio determinantes de las relaciones sociopolíticos y culturales.


LA CIUDAD PUEDE SER UN PARQUE

Indicadores propuestos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA, 2003) recomiendan un mínimo de 9 m2. Aconsejando que cada habitante tenga un área verde a no más de 15 minutos a pie, indicador que no se cumple en casi ninguna de los grandes asentamientos metropolitanos, debido a que se hace imposible habilitar lotes ya urbanizados como espacio verde, para lograr este objetivo.


En consecuencia, se hace necesaria una visión de la ciudad desde el paisaje que integre consecuentemente “lo verde y lo duro” entrelazando los espacios verdes, libres y públicos, tales como plazas, parques, vías, aceras, separadores, canales, quebradas, espacios residuales, lotes baldíos y demás recorridos que se forman a través de la ciudad, proponiendo un diseño urbano paisajístico, armónico e interconectado, generando un recorrido del paisaje a través de la ciudad, formando espacios públicos sustentables e incluyentes que reúnan lo recreativo, ecológico, educativo, histórico, lúdico, y lo social, como el rescate del ágora, el lugar donde los habitantes de la ciudad se puedan reunir, sin distinción.


Este propósito de incluir el espacio verde, público y sustentable dentro de la malla de asfalto y concreto, nos lleva al mejoramiento ostensible de la salud pública integral humana y ecológica a todos los habitantes urbanos, generando espacios de sustentabilidad y equidad social, haciendo flexible el significado de recreación en el parque público, al sacarlo del espacio rígido demarcado y esparcirlo por toda la ciudad, como un elemento verde, dinámico, transitable, y vivencial, de participación ciudadana, habitual en el recorrido diario de cada ciudadano.


Vivir y transitar la ciudad “a pie” por sendas peatonales verdes, en bicicleta como vehículo de transporte diario y no solo recreativo, a través de ciclorutas planificadas y seguras, integradas a un sistema de transporte masivo, económico sustentable y ecológico, dentro de un plan de movilidad eficiente, todos envueltos dentro de un recorrido arborizado, con espacios para permanecer, harían de la ciudad un gran parque, un espacio público en concordancia con la naturaleza, incluyente, vivencial, existencial y lúdico.



Ensayo presentado en la Catedra de Intervención Urbana, dentro de la Maestria Arquitectura Ciudad e Identidad de Universidad Nacional Experimental del Tachira - UNET, San Cristóbal, Venezuela.

martes, 25 de agosto de 2009

RE-APERTURA CALLE 12 ENTRE Av. 5E y 6E

RE-APERTURA CALLE 12 ENTRE Av. 5E y 6E
Barrio la Riviera - Cúcuta - Norte de Santander.




































DISEÑO URBANO

JORGE BITAR RAMÍREZ -
ARQUITECTO.

Colaboradores
JHIME SANTOS JAIMES,
JORGE ANDRES BITAR QUIÑONEZ,
ING. CARLOS ALBERTO PEÑA SOTO.


El presente proyecto contiene los estudios y diseños para la reapertura del la Calle 12 entre Avenidas 5E y 6E del barrio la Riviera de la ciudad de Cúcuta. El tramo de vía aquí diseñado fue ocupado en los años 80 por una construcción y recuperada para la ciudad a través de una acción popular.

La vía diseñada, una vez construida resolverá la movilidad, al servir de desvío de la diagonal Santander hacia los barrios del Norte de la ciudad y resuelto el cruce hacia la diagonal Santander con la Av. 5E generará un retorno que puede suplir de alguna manera la falta de prolongación de la calle 13, generando un nuevo acceso al centro de la ciudad por el barrio Caobos.

Se desarrolla sobre un terreno inicialmente a nivel de la Av. 6E y se deprime en tres (3) metros en el centro de la misma en un tramo de cuarenta (40) metros, volviendo a ascender al nivel de la Av. 5E, constituyéndose como una vía ondulada, con pendientes longitudinal al eje de la vía de ocho (8°) grados. Su construcción requiere moderado movimiento de tierras y permite alineamientos más o menos rectos, sin mayores dificultades en el trazado y en la explanación.

El estudio se enmarca dentro de un diseño geométrico de la vía, tendiente a la necesidad de complementar la malla vial existente. El proyecto ofrece un mejoramiento del tránsito urbano como justificación al esfuerzo económico que debe realizar la Alcaldía para su construcción.

Definido el trazado de la vía conforme a los planos aprobados presentados por el departamento de planeación corporativa, se procedió al reconocimiento del lugar a través de visita de campo cartas catastrales y fotografías satelitales, con el fin de corroborar los trazados planteados con base en la cartografía. Se determinó, mantener la ondulación que presenta el tramo, y construida en los años 80 como acceso a los sótanos de las edificaciones que invadieron el espacio público, ya que realizar un relleno con muros estructurales, encarecería la obra y no garantiza su correcta compactación; en cambio mantener la ondulación diseñada dentro de los parámetros técnicos de INVIAS y el Ministerio de transporte, garantiza, el buen desarrollo de la movilidad vial y redunda en beneficio económico del municipio.

- ARQUIBITAR ARQUITECTOS
- 2009

sábado, 15 de agosto de 2009

EDIFICIO DE LA GOBERNACIÓN DEL ESTADO TÁCHIRA - CRÍTICA ARQUITECTÓNICA

CRÍTICA ARQUITECTÓNICA AL EDIFICIO DE LA GOBERNACIÓN DEL ESTADO TÁCHIRA
REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

I

INTRODUCCIÓN

En la multiplicidad de senderos por los que es posible abocar de una parte, el análisis critico de un objeto de arquitectura, encausado el estudio por la existencia de un hecho cumplido que afecta su entorno, desde un punto de vista práctico, bajo categorías funcionales y morfológicas, basado en la formulación del diagnostico descriptivo de un hecho arquitectónico existente, estableciendo un criterio indiscutible y objetivo de la situación de tal hecho, y por otra parte, trascender las barreras de lo arquitectónico y urbano entrando a analizar los roles que se establecen en la existencia del objeto y sus implicaciones de carácter social, vivencial, humano y de pertenencia, en la propuesta semántica y sintáctica del entorno, queremos elevar a nivel de crítica arquitectónica el edificio de la gobernación del Táchira, tomando conceptos filosóficos y urbanos a fin de generar en cada uno de nosotros una reflexión respecto al objeto, su implantación y su función social, su significación en la estructura político administrativa, sin pretender ahondar en los criterios del diseño, la forma, la función y la estructura del objeto, ni entrar a determinar o cualificar criterios estéticos.

La arquitectura, como manifestación de lo construido, de acuerdo a la triada construir, habitar, pensar de Heidegger, en su doble acepción, tanto intangible como tangible que da respuesta a los cambios permanentes y radicales que ha sufrido la sociedad, bien sean históricos, filosóficos, o políticos expresa la apertura al pluralismo, bajo un escenario dialógico, estableciéndose como testigo del momento histórico en que se ejecuta la obra. Desde este punto de vista, el hecho arquitectónico ya cumplido y objeto de crítica, pasa a un nivel secundario y es relevado por su entorno, el contexto social, sus habitantes permanentes o fluctuantes y las actividades desarrolladas en él, tomando mayor jerarquía lo público y su interacción con el volumen que conforma el objeto, de manera que se determinen sus límites y los eventos que entre sí se desarrollen.


II

ANÁLISIS CRÍTICO SITUACIÓN PRESENTE

Se hace necesario, establecer unos parámetros por los cuales enfocaremos el análisis crítico del edificio: primero, el objeto. Observar las influencias históricas y las variables que afectaron los procesos de conceptualización, proyección y construcción, así como la influencia estilística de la misma; segundo, lo urbano. Establecer la importancia que el diseño y la implantación le dio a lo público, como escenario de interacción y consenso social, dentro del marco de construcción de lo social, además de las dinámicas urbanas en el perímetro inmediato; tercero, lo semiológico. Observar la correspondencia o la interdependencia del objeto y el entorno, que implica su caracterización como elemento icono institucional, gubernamental, de carácter simbólico dentro del territorio. En el primer punto encontramos un edificio diseñado y construido dentro del último cuarto del siglo XX, recién decretada la muerte del movimiento moderno y enfrascados los “movimientos arquitectónicos” en una lucha a muerte por heredar el espacio que dejo tan importante difunto. Tendencias hacia el brutalismo, el estructuralismo, Neo-racionalismo, neo-clasicismo, tardo-modernismo, y demás corrientes post modernistas se lanzaron tras la corona. Un remedo de arquitecturas personalizadas y esnobistas de manera temeraria quisieron imponer sus caprichos, algunas basadas en tendencias filosóficas y otras dentro del más puro eclecticismo, buscando de alguna manera una justificación a las antojadizas formas, resultantes de su discurso, conjugando formas anacrónicas que presentaban el futuro y/o rememoraban el pasado.
De esta manera, realizar la aproximación a la conceptualización del objeto, quedaría supeditada a criterios ocultos, referenciados en la incertidumbre, que se reflejan en el ámbito de la proyectación edilicia.
El edificio objeto de este estudio, pareciera responder al eclecticismo rampante en la época, y se implanta de manera caprichosa sobre un lote de topografía inclinada, acomodándose en sus linderos, sin ninguna trascendencia en la búsqueda de la integración con el espacio público existente. Se lee en el volumen la búsqueda por sobresalir dentro del entorno a través de la búsqueda de la monumentalidad por la altura, irrumpiendo sobre los perfiles urbanos y sobre la escala de ciudad representada.
En el segundo punto es importante analizar el entorno que envuelve el objeto de análisis crítico, encontrando que el edificio esta adosado espalda con espalda al Palacio de los Leones, antigua sede de la Gobernación del Táchira y edificio de conservación patrimonial, de tipología republicana que recibe en un atrio las dinámicas urbanas desde parque Antonio José de Sucre, y que es su momento con otras edificaciones hoy ausentes del escenario, como la casa de habitación del gobernador del Táchira, se leyeron como centralidad civil. De esta manera, se Parque – Palacio – Gobernación, constituyen un conjunto, que debe interpretarse como unidad urbano arquitectónica, criterio que no se establece dentro de la implantación urbana del edificio.
El objeto arquitectónico estudiado, al implantarse retrocede del paramento delineado por el Palacio de lo Leones, en procura de complementar el angosto anden con un pasaje aporticado, que de manera funesta, cierra toda posibilidad para el disfrute de lo público, frente a la realidad topográfica, que a modo de foso medieval, cierra su contorno con muros llenos y jardineras forzadas, dejando sin solucionar el espacio destinado por norma a la acera, frente a las dinámicas peatonales con que se carga el sector. Su acceso se hace de manera abrupta y descendente, hacia un espacio deprimido, sin denotar la importancia que este elemento debe suscitar dentro de la lectura del edificio. En el entorno inmediato, se observan construcciones de tipología colonial, de la segunda mitad del siglo pasado, la mayoría en un avanzado estado de deterioro, otras con intervenciones que han procurado la instalación de unidades o locales comerciales. De igual forma se observan, edificaciones de tipología de transición además del Palacio de los Leones, y de la modernidad, que permitieron la densificación en el marco del Parque. Vehicularmente la calle 5 dirige el flujo hacia la séptima avenida y la calle cuarta en sentido contario hacia el occidente de la ciudad. Sin embargo los perfiles viales son insuficientes para el aforo vehicular que se presenta en el sector, además de las deficiencias por puestos de parqueos que inducen a ocupar y legitimar, las calzadas.
Al interior de la edificación y una vez franqueado el acceso, se vincula a una circulación perimetral a un patio, aislado por la pantalla que genera los puntos fijos de circulación vertical. Ya en el patio, se percibe un muro en piedra, límite de los dos escenarios de gobierno, sobre el que se percibe una elevación del plano base, como solución a la ventilación de los cuatro niveles de parqueaderos subterráneos y subutilizados.
Entrados al tercer punto de análisis, y entendiendo que la edificación como sede de una institución que detenta el poder público, observamos que el objeto como elemento semántico es incierto y por consiguiente no hay acercamiento a la redefinición sintáctica del entorno, aunque se impone por altura, por escala en el perfil sobre las edificaciones del entorno inmediato, con reconocimiento y valoración por algunos transeúntes.
De esta manera, resalta por su destacada altura sobre las demás construcciones que le rodean, no consolida el carácter de elemento iconográfico, ni de hito urbano representativo de la unidad estadal y mucho menos como elemento simbólico del territorio que representa.
Concluido este análisis y determinadas la falencias que tiene el objeto de análisis crítico en cuanto a su marcado eclecticismo y negación al marco histórico, la implantación caprichosa negada a lo público y la no correspondencia del objeto con el entorno, ni como elemento representativo de su institucionalidad, estamos cumpliendo el análisis desde la práctica, funcional, con base basado en la formulación de un diagnostico descriptivo de que se hablo al principio de este escrito.
Entramos ahora a trascender las barreras de lo arquitectónico y urbano, profundizando en los criterios de diseño y principios institucionales, arquitectónicos y urbanos que deben contener el edifico, para acercarse al cumplimiento del objetivo de una edificación de connotación gubernamental, de una entidad de poder, dentro de lo social, vivencial, humano y de pertenencia.



III

PRINCIPIOS DE INTERVENCIÓN Y CONCEPTUACIÓN DEL PROBLEMA

El primer principio institucional que se analizará es la Participación pública hacia la inclusión social desde la Territorialidad – centralidad; el segundo principio Imagen del estado como reinterpretación histórica en el marco de la Igualdad y la justicia social.

Podemos definir, de acuerdo con el Departamento de Desarrollo Sostenible del BID (2000b), que la Participación pública es el proceso mediante el cual el gobierno y la sociedad civil dialogan, estableciendo alianzas, compartiendo información y diseñando de manera interactiva políticas, proyectos y programas de desarrollo con la participación y compromiso de todos los actores sociales incluyendo, los pobres, los marginados, y las minorías étnicas. Igualmente, anterior a la re-valuación de estos conceptos, la participación pública estaba regida por la institución estadal, quien de acuerdo a criterios de orden científico, proveía de servicios e infraestructura urbana y rural, a un estado categorizado como medio burgués.
Por otra parte y dentro del desarrollo holístico o integral propuesto por el Banco Mundial, respecto a los ajustes estructurales y sociales del desarrollo, que induce hacia la estrecha relación entre desarrollo económico y planificación urbana, se podría inferir que, dentro de las medidas de compensación del modelo económico, se establece la participación pública, con la integración de todos sus actores, impactando el desarrollo urbano, como unidad de producción eficiente, tanto económica como social.

De esta manera, estas experiencias municipales, promueven la equidad y el ejercicio de los derechos fundamentales, en la medida que propician que el gobierno, competente e integro, facilite mecanismos y espacios de interlocución entre los entes gubernamentales y la sociedad civil como agentes capaces de intervenir en las decisiones de planificación estratégica.

En el Estado Táchira, el estado (social) se destaca por la participación pro-activa de concepción y definición, nacional y binacional, generando constantes cambios físicos y de interpretación, que orientan la transformación de lo público.
De esta manera, se puede realizar una aproximación al significado del edificio sede de la Gobernación del Táchira, basado en la recuperación y generación de los espacios de participación ciudadana, con la inclusión de todos los actores de la sociedad civil interactuando con los estamentos gubernamentales, representados físicamente con la recuperación del espacio público del edificio y entregándolo como entidad pública, para uso y goce de los ciudadanos, así, estaremos frente a un cambio de significado en el acontecer diario del entorno urbano, haciéndolo pertinente, participativo y humano.
Para abocar el segundo principio podemos decir que el Táchira es Rio, Andes, Frontera; que San Cristóbal es cruce de caminos, es cordialidad, pueblo que trasciende la frontera, sin dejar de ser.
La imagen del estado Táchira como ente territorial aunque intangible y subjetiva, se enmarca dentro del imaginario colectivo y se interpreta dentro de los valores culturales y componentes físicos de su geografía.
El objeto arquitectónico analizado dentro de este estudio crítico debe interpretar ese imaginario colectivo y proyectar una imagen de institucionalidad coincidente y desde allí irradiar confianza y autoridad hacia sus gobernados en el marco de la igualdad y la justicia social.


IV

PROPUESTA CONCEPTUAL Y PROYECTUAL DE LA SOLUCIÓN

Para lograr la aplicación de estos principios establecimos los siguientes pasos:
Un Proyecto mínimo: implementar y desarrollar un programa urbano arquitectónico, que sin afectar lo privado establezca la unidad entre lo público como bien de la ciudadanía y lo público como estamento gubernamental, buscando la integración axial e integral, de la sede de la Gobernación, Palacio de los Leones y el Parque Sucre, realizándole la mínima intervención del edificio.
Formular contenidos de forma social: diseñar una serie de elementos constituyentes y articuladores del espacio público particular y general, que identifiquen un proyecto integral, consolidando la relación de los tres elementos urbanos arquitectónicos que componen el conjunto de la Gobernación, de manera que se puedan desarrollar en el programas de incidencia social, con cabida de todos los actores de la vida metropolitana y regional del Táchira.

Proponer elementos urbanos integradores que contengan un lenguaje simbólico, representativo del Tachirense: para tal efecto se proyectó una única plaza, desde el edifico de la Gobernación hasta el parque, demarcando con textura de piso los ejes viales, y las plazas de acceso a los elementos que conforman el conjunto. Igualmente se desarrollo un elemento de agua (rio), que atraviesa el objeto urbano arquitectónico, bordeado por dos caminos dentro de una zona verde. Estos elementos tejen el proyecto constituyéndolo en una unidad conformada por tres elementos representativos cada uno de su tiempo y su espacio

Desarrollar elementos culturales y naturaleza: El rio Torbes, así como puede ser un agente de división del área metropolitana de San Cristóbal, puede ser un agente integrador y de unidad estadal, alrededor del cual se entrelaza el diario acontecer de la vida citadina. El proyecto no interviene la arborización existente en el Parque Sucre y complementa el entorno natural con palmeras sembradas en el borde de la vía que demarcan los ejes de transito vehicular y peatonal

Proponer recintos participación e interacción ciudadana: La planta baja del edifico de la gobernación se recupera a lo público, retirando los muros y jardinera que la cierran y demoliendo parte de la placa de la planta del primer piso. Así mismo se hace pertinente el retiro de los dos módulos del edificio de la Gobernación, adosados al muro en piedra del Palacio de los Leones, dejando el espacio urbano penetrable y logrando la dilatación de los dos objetos arquitectónicos, significando este retiro el respeto del nuevo edifico hacia el monumento histórico, debajo del espacio abierto y penetrable por cualquiera de sus lados, integrado por el canal de agua símbolo del rio Torbes, desarrollando así, plazas pública de carácter cívico.

Reactivación de la dinámica urbana: La condición de uso residencial e institucional, permite el contar con población permanente, que en congruencia del carácter público y abierto de la edificación, debe incidir con propuestas de reactivación comercial, recreacional, institucional y residencial, que propendan por la consolidación del complejo y su entorno inmediato, como nodo urbano de interacción social.

Ensayo presentado en la catedra de CRÍTICA URBANO ARQUITECTÓNICA dentro de la Maestria ARQUITECTURA CUIDAD E IDENTIDAD de la UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DEL TÁCHIRA, por los Arquitectos Clerdy Castillo, Javier Peñalosa y Jorge Bitar Ramírez.



San Cristóbal, Agosto 2009

viernes, 10 de julio de 2009

LA INFORMALIDAD COMO UNA REALIDAD SOBRE LAS POLITICAS DE ESTADO

LA INFORMALIDAD COMO UNA REALIDAD
SOBRE LAS POLITICAS DE ESTADO


HISTORIA COMERCIAL DE LA CIUDAD

La ciudad de Cúcuta, desde principios del siglo pasado ha sido sometida a continuos flujos migratorios que han tenido consecuencias sociales, culturales, políticas y económicas.

Antes del siglo XX, además de los criollos ya asentados en la ciudad y los aborígenes y negros libres, llegaron a la ciudad, catalanes, alemanes e italianos, entre otros extranjeros. La ciudad en 1875 tenía una población de 11.846[1] habitantes de los cuales más de cinco mil eran extranjeros, cifra alta en comparación con las demás ciudades de Colombia y Venezuela. Los árabes, empezaron a llegar a comienzos al final de la primera guerra mundial y traían pasaporte turco, por lo que fueron llamados turcos por los habitantes de la ciudad. De Venezuela se asentaron en Cúcuta familias de Zulianos, Merideños y Tachirenses. Todos estos extranjeros llegaban con vocación de comerciantes, implementando un comercio activo en al zona de frontera y explotando la cercanía y salida al lago de Maracaibo, haciendo que la ciudad perdiera su vocación agrícola y se centra únicamente en actividades comerciales. Al contrario, los Cucuteños no emigran de manera como lo hacen habitantes de otras regiones, sino que se establecen en su tierra y permanecen enraizados por generaciones, haciendo que los foráneos terminen sintiéndose cucuteños. El decir es que a un cucuteño no se va de Cúcuta ni con un terremoto y al visitante que a Cúcuta no se viene sino se vuelve.

Esta proliferación de extranjeros y nacionales de otras regiones asentados en Cúcuta y dieron un vuelco a la ciudad hacia el comercio desmedido y desordenado. La ciudad perdió el sentido de pertenencia y la fuerza que tenía la generación del ferrocarril a finales del siglo XIX, la ciudad se convirtió en un bazar donde se vendían mercancías al mayor y al detal en locales, casetas, espacios públicos y cualquier lugar donde los compradores venezolanos pudieran llegar con su poderoso Bolívar.

Los elementos simbólicos de la pertenencia de la ciudad desaparecieron y los valores cambiaron. La marca social de la ciudad de las calles amplias se convirtió en caos, mercadería y desorden, de la mano de las autoridades que omitían y permitían.

Lo urbano quedo subyugado a la condición impuesta por el animal humano,

Nuestra ciudad creció producto de su pujanza comercial recibiendo foráneos que buscaron pasar a Venezuela y terminaron quedandose, engrosando los cinturones de miseria, promoviendo invasiones y asentamientos subnormales generando una inestabilidad natural, dentro del consabido fenómeno de “urbanismo sin urbanidad” integrado tan sólo por un espíritu comercial

La ciudad creció bajo el paradigma de “ciudad de nadie”; una ciudad donde hay que “ganarse la vida” y donde para hacerlo es necesario “moverse”, actuar como cazadores, invadiendo y tomando para sí todo espacio libre donde fuera posible la caza.

El crecimiento desordenado e informal y la generación de asentamientos subnormales de la ciudad en los últimos 25 años del siglo pasado fueron más rápido que el desarrollo formal urbano, comercial y educativo. La ciudad de Cúcuta perdió pertenecía y se convirtió en tierra de nadie, donde los foráneos podían venir a hacer “lo que les diera la gana”, llenando la ciudad de establecimientos comerciales formales e informales, con el auspicio de la politiquería de turno, a donde llegaban los compradores venezolanos con el poder de su divisa y dentro del mayor caos urbano y cívico se convirtió a la perla del Norte en la vitrina de Colombia y el prostíbulo de Venezuela. Los valores de solidaridad, buena vecindad, buen ciudadano, la limpieza de la ciudad, la moral y las buenas costumbres, pasaron a un segundo nivel.

En la búsqueda de medios de subsistencia, y descubierta la vocación comercial de la ciudad, hombres y mujeres de distintas profesiones, “renunciaron” a su saber hacer y se dedicaron al oficio del comercio, sin ninguna experiencia o capacitación, solo comprar y vender y que algo quede en la diferencia para el sostenimiento de la familia.
Como espacio de trabajo se tomaron el espacio de nadie, lo público, aceras y plazas que circuladas por compradores venezolanos sirvieron de alberge a sus mercancías, organizando esta informalidad en sindicatos con el amparo cómplice de las autoridades de turno.

RESPUESTAS PÚBLICAS Y PRIVADAS

Contrario a esta cultura del espacio público como tierra de nadie, la constitución política de Colombia de 1991, en su artículo 82, estableció: "Es deber del Estado velar por la protección de la integridad del espacio publico y por su destinación al uso común, el cual prevalece sobre el interés particular."

Por medio de acción de tutela, amparo establecido en la misma carta magna se obligó a la administración local a dar cumplimiento al citado artículo, y por medio del desalojo se recuperó para el ciudadano común el espacio público, primero en el centro de la ciudad, y posteriormente el mercado la sexta.

El desalojo trajo consigo la búsqueda de la reubicación del punto de trabajo en un sitio formal, generando la construcción de centros comerciales para albergar a los desplazados comerciales informales, y produciendo una oferta de locales

Pasada más de una década del desalojo, y la recuperación del espacio público, la transformación del centro de la ciudad, dentro del proyecto de “Centro Comercial a Cielo Abierto”, y el control policivo sobre los buhoneros, el fenómeno de la invasión del espacio no se terminó. Dentro del marco cultural que envuelve al comerciante informal, la ubicación de puestos de venta ambulante en el centro de la ciudad es el modo de ofrecer sus productos y lograr los recursos para su subsistencia. La ubicación dentro de un espacio comercial formal no es alternativa, por no contar con recursos para el sostenimiento de un local, por no creer que tengan algún futuro dentro de la formalidad, por miedo a ser intervenidos por autoridades de impuestos, por creer que no va haber el flujo de personas que garanticen la venta, entre otras justificaciones.

CONCLUSIONES

Lo anterior muestra que las políticas de estado son insuficientes para lograr una recuperación del espacio público sin buhoneros, ni ventas ambulantes. La cultura informal de los cucuteños y los compradores venezolanos permiten que este tipo de comercio permanezca vigente, por que al haber quien compre, siempre habrá quien venda. El incremento de mujeres cabeza de hogar en el oficio de las ventas ambulantes es notorio, igual que la sistemática transición a mercancías más manejables y de fácil transportación.

El estado debe trascender la preservación y el mantenimiento del orden público, creando conciencia en la comunidad, de asumir uso y goce del espacio público como una responsabilidad, una obligación de todos, y un derecho fundamental que permitan el desarrollo comercial como fundamento de la vocación de la ciudad, sin menoscabar los derechos adquiridos por los que se acogen a la formalidad, pero sin perjudicar a las familias que por razones culturales o económicas subsisten de la informalidad comercial.

Se debe conocer y determinar las diferentes causas que generan este fenómeno, y, diseñar políticas públicas integrales y efectivas basadas en los principios rectores de: 1) La educación; 2) La tolerancia; 3) La Solidaridad; 4) Prioridad del interés general sobre el particular; 5) La igualdad y reconocimiento de la dignidad humana, como un derecho de aquellas personas que por su condición económica o física se encuentren en circunstancias de debilidad manifiesta.

BIBLIOGRAFÍA

Ángel, Rafael E. (1990) Historia de Cúcuta. La casa del Duende.
Lefebvre, H. (1969) El Derecho a la Ciudad. Barcelona: Ediciones Península.
Pérgolis, JC. (1997). “La ciudad, la otra mitad del sol”, Revista Arte para Bogotá. Ed. Universidad Nacional de Colombia e Instituto Distrital de Cultura y Turismo. Bogotá.
Velásquez, F. (1996) Ciudad y Participación. Ediciones Foro Universidad del Valle. Cali
Yori, Carlos Mario. (2003) Topofilia, Ciudad y Territorio. Universidad complutense de Madrid.
Fragmento del ensayo presentado en la catedra de METROPOLIS TRANSFRONTERIZAS dentro de la Maestria ARQUITECTURA CUIDAD E IDENTIDAD de la UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DEL TÁCHIRA

San Cristóbal, 10 de julio de 2009


[1] Fuente: Ángel, Rafael E. (1990) Historia de Cúcuta. La casa del Duende.